21 mayo, 2006

¿Sabes contar?

Pues no cuentes conmigo para volver a comprar regalos.

Ayer celebró Peña su cumpleaños en su hogar de Guadalajara. Como eso de tener piso propio (o compartido con dos compañeros) tiene sus ventajas, nos invitó a los amigüitos de Coslada a tomarnos algo allí, escucharle tocar la guitarra, viciarnos a la Xbox 360 (fui el primero en ganar dos veces a Titi al Death or Alive 4, aunque luego Diego se puso las pilas)... En fin, a pasar una agradable tarde.

Como toda la vida, los regalos se compran a última hora. Yo siempre he pensado que es uno de los métodos que consiguen mejores resultados. El caso es que últimamente siempre vamos los mismos cuatro tontos a hacer las compras. Y siempre son los mismos los que acaban pringando dinero por los demás. ¿Por qué? Pues porque hasta que la gente no tiene delante de sus narices un mail diciendo "Hemos quedado en Gelu tal día a tal hora para recaudar las pelas" pasa olímpicamente del tema. ¿Y qué ocurre cuando por un fallo de coordinación no hay mail, como ha pasado esta vez? Pues que llega el jueves por la noche, y nadie ha movido un dedo. Entre las nueve y media y las once (más o menos) de ese mismo jueves, nos ponemos de acuerdo tres personas, se echa una cuenta rápida del dinero disponible, y decidimos ir a comprar al día siguiente por la mañana. El viernes, antes de la hora de comer, ya tenemos comprados los regalos, y encima nos damos una vuelta por Plenilunio (el nuevo centro comercial que han abierto en el Polígono de las Mercedes). No está nada mal, ¿verdad?

Pues sí, está muy mal. Porque todo esto lo haces sin haber avisado al resto del mundo de que pensabas ir a comprar regalos. Da lo mismo que seas tú el único que ha tenido en cuenta a ese resto del mundo a la hora de contabilizar el dinero disponible, da igual que se les haya adelantado dinero, no importa que hayamos actuado con prisas dadas las circunstancias, es indiferente que al resto del mundo no se le pudiese pedir el dinero un jueves a las once de la noche, ni un viernes por la mañana, cuando andaban en clase. Pero, sobre todas esas cosas, da lo mismo que al resto del mundo le haya sudado tres cojones que había un cumpleaños, que nadie haya sido capaz de llamar por teléfono, de escribir un mensaje, de hablar vía Messenger. Lo realmente importante es que no les has tenido en cuenta. Y eso implica la subsiguiente bronca de padre y muy señor mío.

Todo muy lógico y razonable. Por eso mismo no contéis conmigo para ir a comprar los regalos de los futuros cumpleaños (que no sé cuáles son, pero creo que queda bastante). Si alguna vez me aburro, o no tengo nada que hacer, lo mismo os acompaño. Siempre está bien tomarse las cañitas con el dinero que sobra XDD Pero por regla general no iré más. Al menos, si voy a quedar mal, prefiero que sea con motivo.

1 Comments:

Blogger SOMA said...

El mejor regalo fue vuestra asistencia..

OOOOOOooooohhhh....

XD

La cachimba chachi que si(ha sonado esa frase como cuando se cae una cacerola).

22 may. 2006 14:12:00  

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