27 septiembre, 2007

Cosas que quedan bien

Eso es lo que estuve haciendo el sábado por la tarde/noche/madrugada. Cosas que quedan bien a la hora de contarle a la gente tu fin de semana. Y no estuvo mal, salvo el fiasco parcial de La Noche en Blanco.

El caso es que empezamos visitando a mi amiga Maribel, que bailaba en el Teatro de Madrid, en una obra que se llama Amares. En principio íbamos solamente Diego y yo pero, como este hombre es más tardón que uno que lo era mucho, las niñas llegaron a la estación y ya cogimos todos juntos el Metro (que para eso se ha modernizado mi villa). Una vez allí, Diego y yo descubrimos que estábamos a distancia de escupitajo (como él dice) del escenario, y las niñas quedaban justo una fila por detrás. En cuanto al espectáculo en sí, he de decir que me gustó bastante más de lo que esperaba. Mezcla bastante el clásico y el flamenco, de modo que si no te gusta uno de los dos, siempre tienes del otro. Además, como comentábamos a la salida, la música está muy bien elegida, cosa que hace todo más llevadero. Una pena para vosotros que haya caído el telón (estaban hasta el día 23), porque ya no lo podréis disfrutar y no conoceréis a Maribel, que baila muy bien y es maja porque se ríe cuando nos ve entre el público.

El caso es que terminó aquello y decidimos irnos a cenar a La Vaguada, que nos pillaba justo al lado. Nunca vayáis al Pans & Company que hay allí. Creo que estuvimos casi más tiempo esperando a que nos atendieran y a que nos sirvieran que cenando propiamente dicho. El caso es que luego la chapata estaba cojonuda...

Como ya os he dicho, el plan era aprovechar que ese día se celebraba La Noche en Blanco en Madrid para poder ver alguna de las cosillas que había por allí montada. Hasta teníamos un papelote con varias de las cosas que queríamos ver, con un recorrido medio hecho (siempre hay que dejar lugar para la improvisación, que somos españoles y se tiene que notar). Peeeeero, los elementos se aliaron en nuestra contra y no pudimos disfrutar de nada. Sólo llegamos a un algo que había en Plaza de España. Y digo lo de algo porque no sé muy bien qué pretendía ser. En teoría iban a hacer dibujos en un edificio coloreando las ventanas. Pero yo allí no vi ni dibujos ni nada. Era como si hubiesen puesto un monón (palabra gorroneada) de pixels inconexos en un monitor tamaño Godzilla. Una basura, vamos. De camino también pillamos un sitio en el que destrozaban canciones con el Singstar. Y el caso es que tenían puesto el disco de rock, cosa que me debería haber animado. Pero después de oír cómo mancillaban a Extremoduro y que empezase a llover decidimos largarnos.

El caso es que, después de no conseguir encontrar a Jal (que andaba a tomar por saco), decidimos largarnos a casa. Y ahí vino la odisea. Busca un autobús en Madrid cuando la mitad del centro está cortada y la otra mitad colapsada de gente. Pues después de un rato esperando conseguimos subirnos a un L5 (con toda su rima) y llegar hasta Ciudad Lineal. En el bus se puso a hablar con nosotros una niña muy mona pero que se bajó antes que nosotros (creo que en Ventas). El caso es que, dadas las horas que eran, acabamos por pillar un taxi hasta Coslada, y descubrimos al taxista misógino, odiador profundo de Gallardón y muchas otras cosas feas. He descubierto lo genial que resulta darle la razón a esta gente para que sigan soltando por la boca y luego echarse unas risas.

El relato de la noche no estaría completo sin mencionar al pederasta del Metro. Digamos que era un tipo de unos cuarenta y muchos años, con pinta más bien desaliñada (mira quién fue a hablar) y que se hacía acompañar por una chiquilla que no tendría los veinte. Y vosotros diréis 'No seas malpensado, hombre, que lo mismo era su padre, o su tío'. Pues hombre, si era su padre, con la forma en que tenía de acariciarle la rodilla, y cómo se pegaba a ella luego en el vagón, la cosa creo que empeora bastante. Los comentarios que hicimos Diego y yo todo el trayecto sobre Peter File fueron unas risas (broma sólo entendible si veis The I.T. Crowd).

Escuchando: Todo un hombrecito, de El último de la fila.

4 Comments:

Blogger Almu said...

eh, le has robado el monón a sara!! jajaja es una palabra jamaicol nuestra, pero te la prestamos como buena gente q somos xD

Y no es que no me encontraras, sino que estábamos lejos para buscarnos xD Otra vez será :)

mencanta la fauna q puebla Madrid, se aprende mucho xD

27 sept. 2007 23:31:00  
Blogger Dek said...

El monón os lo robo vilmente, como mala gente que soy. ¿O acaso esperabas menos de mí?

Y lo dicho, no te encontré. Que también es cierto que no te busqué, pero eso es un tema secundario...

28 sept. 2007 20:30:00  
Blogger sara said...

Bueno, yo encantada te presto el "monón", el objetivo del jamaicol es que se extienda y alguna vez lo hablé todo el mundo...

1 oct. 2007 18:16:00  
Blogger Dek said...

Así que el jamaicol era un idioma... Y yo sin enterarme de estas cosas. Pues nada, nada, os iré robando palabros y los mezclaré con los míos propios (de los que hablaré en el blog cuando tenga tiempo), a ver lo que sale de ahí.

4 oct. 2007 0:03:00  

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